Ana María Melgarejo Blanco-Acompañante

"Siento que ayudar a los demás es mi razón de vivir. Nada es más importante. Amo este trabajo y encuentro que cada día es un nuevo desafío que me enriquece como profesional y como persona."

Ana María Melgarejo Blanco-Acompañante

Ana María hizo de su vocación de servicio, una bandera que enarbola más allá de sus horas de trabajo. "Si veo que una persona necesita ayuda para cruzar la calle, aunque llegue tarde a mi destino le ofrezco una mano. Siempre fui así y creo que si todos obráramos de la misma manera, el mundo sería mucho mejor".

Su filosofía de vida es cien por ciento positiva. "Mi objetivo es brindar lo mejor de mí porque me pongo en el lugar de los otros y pienso que si estuviera en esa posición, desearía que se me trate con respeto, afecto y profesionalismo".

Después de haber vivido ella misma durante mucho tiempo con una enfermedad coronaria congénita, Ana María sabe por experiencia propia lo que representa la convalecencia y la importancia de contar con un respaldo profesional y afectivo. Por eso, transformó sus propias vivencias en aptitudes que vuelca a diario en su labor profesional.

La solidaridad, el buen trato, el respeto, la empatía y ante todo, la voluntad puesta al servicio de los demás son cualidades que -asegura- están presentes en su rutina laboral. "Nunca tuve ningún problema, al contrario, tengo muchas anécdotas y recuerdos de personas que tuve el gusto de conocer trabajando y en todos los casos siento que crecí como profesional y como ser humano".