Verdades y creencias a la hora de comer

¿Es verdad que la carne porcina no es saludable? ¿Cuál es el mejor sustituto del azúcar? Sigamos los consejos del Lic. Rodrigo Reyes (chef y nutricionista de la Asociación Española), que nos servirán a la hora de elegir nuestros alimentos.

Verdades y creencias a la hora de comer

Por el Lic. Rodrigo Reyes (chef y nutricionista de la Asociación Española)

 

¿Las grasas saturadas son todas malas?

No, pero el equilibrio es la base de una buena dieta. El aceite de coco, por ejemplo, contiene propiedades antioxidantes. No sucede lo mismo con el aceite de palma, presente en dulces, margarinas y alimentos precocidos, entre otros.

 

¿Es verdad que la carne de cerdo no es saludable?

 

No. La carne en sí contiene proteínas de alto valor biológico, es fuente de minerales esenciales como el potasio, fósforo, zinc y hierro; y aporta vitaminas del grupo B. Pero es importante que sea magra, porque la grasa puede incrementar los triglicéridos.

 

¿Todos los azúcares son iguales?


Hay muchos tipos de azúcares (blanca, rubia, mascabo, agave, etc.) pero a nivel metabólico son todas iguales, de manera que hay que tener mucha precaución al consumirlas.

 

¿Cuál es el mejor sustituto del azúcar?


En principio hay de dos clases: de origen natural (stevia o sucralosa) y artificial (sacarina, aspartamo y ciclamato). También existen el orbitol y el silitos, muy habituales en los caramelos y chicles sin azúcar.

En cualquier caso, la elección final depende del consumidor, porque cada uno de ellos tiene un sabor especial, pero siempre hay que tener en cuenta las cantidades (puesto que no todos endulzan de la misma manera) y sobre todo si son aptos para altas temperaturas.


Aceites... ¿cuál es el mejor?

 

Los aceites se extraen de semillas (girasol, sésamo, almendra, maíz, etc.) o de frutos (oliva, coco y palma). Todos ellos son aptos para el consumo, pero existen sensibles diferencias en cuanto a su valor nutritivo, sabor, color, aroma, uso culinario y efectos en relación con la salud.

En líneas generales, debemos tener cuidado con los aceites de semillas. Algunos son más baratos que los otros, pero el abuso del Omega-6 presente en estos aceites puede causar inflamaciones, aumentar la posibilidad de padecer artritis, depresión o cáncer de piel, entre otras.

Muchos de estos aceites contienen además productos químicos y toxinas por el uso de pesticidas, debido al proceso de extracción utilizado o porque proceden de cultivos modificados genéticamente.