Julio Ariel Techera (82)

"Todas las muchachas que nos acompañaron  fueron excelentes y los muchachos también. Con mi señora no tenemos palabras para decir, que no sean de bien. Hasta cuando estuvimos en Emergencia llamamos y FAMILIA respondió enseguida".

Julio Ariel Techera (82)

Socio de FAMILIA Acompañantes y de la Asociación Española

 

Julio Ariel Techera reconoce que se encuentra en un momento crucial en su vida. Tiene días buenos y otros más difíciles aunque, a juzgar por las enfermedades que tuvo y logró vencer, se define como un sobreviviente.

La batalla que ahora está librando junto a su esposa, Alda, es contra la diabetes. En la última hospitalización a mediados de este año se le debió amputar una pierna y desde entonces Julio tuvo que hacerse la idea de cambiar algunos hábitos.

Alda se convirtió en una pieza clave en la dinámica cotidiana, tanto en la toma de la medicación y el traslado de un lugar a otro, hasta en el apoyo psicológico.

Es ella quien llevó adelante los trámites para que le hicieran a su esposo una prótesis que le permitiera volver a caminar. Y fue ella quien se asoció a FAMILIA  Acompañantes buscando un respaldo asistencial.

El matrimonio se incorporó al servicio en el 2015. Antes formaban parte de otra empresa y cuando tuvieron la oportunidad, Alda hizo las gestiones.

"Éramos de otra compañía, pregunté si al pasarme perdía algún derecho y me dijeron que no, así que nos cambiamos. Desde entonces hemos recurrido a FAMILIA muchas veces, Julio tuvo varias internaciones por el corazón y otras complicaciones diabéticas... Y yo también tuve que operarme", narró Alda.

"Todas las muchachas que nos acompañaron  fueron excelentes y los muchachos también. Con mi señora no tenemos palabras para decir, que no sean de bien. Estamos muy conformes, porque hasta cuando estuvimos en Emergencia llamamos y FAMILIA respondió enseguida", contó Julio.

 

Pensamientos positivos

 

Julio nació en Paysandú pero se mudó muy joven a Montevideo, donde tuvo dos quioscos de diarios y revistas por más de 60 años. "No tuvimos con mi señora la dicha de tener hijos propios, pero cuando mi cuñada murió nos hicimos cargo de mi sobrino desde que era chico", agregó.

Ese pequeño sobrino se volvió un hombre y jefe de familia, tuvo hijos y ahora nietos. Se independizó y fue a vivir a Solymar. "Así que nosotros estamos solos en la casa. Por eso, cuando tenemos un problema llamo a FAMILIA y enseguida responden. Es una tranquilidad en estos momentos de la vida, tanto para mi sobrino como para nosotros".

Para Alda, ayudar a su esposo dándole ánimo y contención es muy importante para salir adelante en este momento de su vida. "Todavía queda mucho, y cuando le pongan la prótesis todo va a mejorar", concluyó con confianza.