María del Rosario Riet (63)

Le diagnosticaron artrosis a muy temprana edad. En 2017 le implantaron una prótesis en la rodilla derecha y un año después en la izquierda. En ambas operaciones tuvo el respaldo de FAMILIA Acompañantes, que la ayudó en su recuperación.

María del Rosario Riet (63)

Socia de ASSE y de FAMILIA Acompañantes

María del Rosario Riet tiene artrosis desde muy temprana edad. Con cuidados y controles periódicos, logró sobrellevar el diagnóstico por muchos años sin que afecte su calidad de vida, hasta que no quedó más remedio que la intervención quirúrgica.

El 29 de diciembre de 2017 le implantaron una prótesis de titanio en la rodilla derecha y todo salió excelente. "La cirugía fue programada así que llamé a Familia y coordiné el servicio. Todo salió muy bien, y a los cinco días ya estaba en casa, caminando".

El recuerdo de la fecha es muy especial para ella: "Tuve que pasar fin de año en el sanatorio y me imaginé que podía tener algún problema en la coordinación de los horarios o turnos, pero fue excelente. Llegó la acompañante puntual, como siempre, y con un ánimo muy positivo".

Un año después se programó la segunda intervención, esta vez  en su rodilla izquierda. "De nuevo me atendieron bárbaro, fue genial", reconoce. "La primera vez que llamé a FAMILIA pensé que había tenido suerte porque me atendieron muy bien. Pero cuando en la segunda me pasó lo mismo, sabes que ya no es un tema de suerte sino de profesionalismo."

 

Respeto y educación

 

María del Rosario está jubilada desde el 2016. En su etapa activa trabajó durante 10 años como acompañante calificada, de manera que conoce la profesión y tiene una vasta experiencia en el rol asistencial.

Desde su opinión, la organización de FAMILIA Acompañantes es muy buena así como la elección del personal y su capacitación. "El trato es de mucho respeto y educación. Las cuidadoras están atentas hasta de los pequeños gestos. Eso marca la diferencia entre un servicio y otro".

Poco a poco está recuperando la movilidad con la ayuda de un bastón. Durante los meses de verano el clima la ayudó en su rehabilitación y está decidida a salir adelante con ejercicio, paciencia y mucha perseverancia.

Su hija le da ánimo; le recuerda que a veces lleva tiempo superar las secuelas de una operación. En ese camino sigue adelante con la rehabilitación, y está decidida a retomar su trabajo en cuanto pueda caminar sin el bastón. Se siente joven, irradia energía y tiene proyectos, lo que le da un empuje adicional muy importante.  Así es María del Rosario.