Yoichiro Shinada (78)

Yoichiro Shinada volvió a casa después de una larga convalecencia, siempre bajo el cuidado de su esposa e hijos más el respaldo del equipo profesional de FAMILIA. "Siempre estuvieron al pendiente (...) estamos sumamente agradecidos".

Yoichiro Shinada (78)

Sapporo es la capital de la isla norteña de Japón, Hokkaido. Cuenta con casi 2 millones de habitantes y es famosa, entre otras cosas, por su cerveza, que se fabrica desde 1891 y tomó el nombre de la ciudad.

Desde allí vino Yoichiro Shinada cuando era un joven profesional para trabajar en un astillero del puerto de Montevideo. Con el tiempo regresó muchas veces a su país natal para visitar a la familia y los amigos, pero su verdadero hogar siempre estuvo aquí en Uruguay.

Por cuestiones laborales, era normal que Yoichiro asistiera a reuniones con otros colegas internacionales. En ese ambiente conoció a su esposa -María Trinidad- que por entonces se desempeñaba como traductora de coreano.

"Cumplimos 24 años de habernos conocido y 20 de estar juntos", rememora María quien, pese al tiempo y las desventuras de la vida, se deshace en gestos amorosos hacia él, sobre todo ahora que Yoichiro está luchando por superar una complicación de salud.

La familia vive desde hace muchos años en Atlántida y está acostumbrada a la vida tranquila de la costa. Lamentablemente hace meses esa calma se alteró y Yoichiro tuvo que ser hospitalizado en varias oportunidades. Se hizo fundamental contar con un respaldo que le asegure un cuidado atento y personal en los momentos en que, por cuestiones de fuerza mayor, María debía regresar a casa a trabajar o descansar.

Yoichiro es socio de FAMILIA Acompañantes desde julio de 2017 y siempre que fue necesario coordinó el servicio: "Para nosotros es muy importante que esté tranquilo porque es hipertenso, entonces en su condición debe estar contenido y vigilado constantemente" explica María.

Desde principios de junio a finales de julio de este año, Yoichiro estuvo internado en la Asociación Española: "gracias a las acompañantes pudimos organizarnos para que estuviera siempre bien cuidado, día y noche. Yo podía volver a casa a dormir y al día siguiente ir a trabajar, con la tranquilidad de saber que estaba bien atendido"